Cuando Oscar K. cumple sesenta años, decide echar la vista atrás a su vida y a lo que sucede bajo el sol, porque todo se olvida pronto.
En temporada baja, cuando la playa está desierta y los hoteles vacíos, pasa los días en un pequeño café de la segunda fila sin vistas al mar, donde matan el tiempo algunos clientes habituales de la zona y los artesanos de y unos cuantos turistas alemanes. Un enano de llamado Miguel atiende a los clientes. Cría pequeños pájaros y ha colocado una ristra de bombillas de colores encima de la entrada.
